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Violencia en Buenaventura ahoga el Turismo y Cierra Negocios: La comunidad exige acción urgente

La sombra de la violencia se cierne cada vez más sobre el Distrito Especial de Buenaventura, impactando de manera alarmante a uno de sus sectores históricamente más pujantes: el turismo. Empresarios, emprendedores y trabajadores del sector alzan sus voces ante la drástica disminución de reservas, especialmente en las codiciadas playas del litoral bonaverense. La causa …

La sombra de la violencia se cierne cada vez más sobre el Distrito Especial de Buenaventura, impactando de manera alarmante a uno de sus sectores históricamente más pujantes: el turismo. Empresarios, emprendedores y trabajadores del sector alzan sus voces ante la drástica disminución de reservas, especialmente en las codiciadas playas del litoral bonaverense. La causa principal, según denuncian, radica en la creciente presencia y accionar de grupos delincuenciales como Shottas y Espartanos, cuya influencia se extiende tanto en la zona urbana como rural.

La belleza natural que en otrora atraía a visitantes ávidos de avistamiento de ballenas y de la riqueza cultural del Pacífico, hoy se ve amenazada por un clima de inseguridad que disuade a los turistas. La situación es tan crítica que incluso la esperanza de un respiro económico a través del turismo parece desvanecerse bajo el peso de la violencia.

Sin embargo, en medio de este panorama desalentador, surge una luz de esperanza. Dayana Conrado Murillo, abogada oriunda del Consejo Comunitario de Juanchaco y con más de seis años de experiencia en el sector público, ha asumido el reto como nueva secretaria de Turismo de Buenaventura. Su misión es clara: impulsar un turismo sostenible, arraigado en la cultura local y que contribuya al crecimiento económico de la región, buscando así contrarrestar los efectos nocivos de la violencia.

Pero el impacto de la inseguridad no se limita al turismo. La escalada de la violencia ha provocado el cierre de un número alarmante de establecimientos comerciales. Se estima que cerca de 200 negocios han bajado sus persianas en lo que va del año, sumándose a los aproximadamente 250 que ya habían cerrado debido a extorsiones y agresiones. Esta situación ha generado una profunda crisis económica y un aumento significativo del desempleo en la comunidad.

La indignación es palpable entre los habitantes de Buenaventura, quienes exigen a las autoridades locales y departamentales – policía, alcaldesa y gobernadora – la implementación de medidas inmediatas y efectivas para restablecer la seguridad y el orden en el distrito.

A pesar de este sombrío panorama, Johnny Castaño, vicepresidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Buenaventura, manifestó que el sector mantiene una cautelosa expectativa de reactivación económica con la llegada de la temporada de Semana Santa, esperando que esta pueda significar un punto de inflexión en la difícil situación que atraviesa la región. La pregunta que resuena en el ambiente es si la belleza y el potencial de Buenaventura podrán resistir el embate de la violencia y recuperar su lugar como destino turístico predilecto del Pacífico colombiano; esperemos que sí, visitar Buenaventura es magia